
Mogotes
Pinar del Río, Cuba |
A unas tres horas de la Habana,
se encuentra el territorio del tabaco y la agricultura
se trata de la famosa región
de Pinar del Río. A penas una hora en la carretera, desde el centro de la ciudad , y ya
se puede sentir que se ha dejado atrás la capital con sus afanes diarios.
Pinar del Río está a unos 176 kilómetros de la Habana, y es uno de los distritos
tabacaleros más importantes de toda Cuba. De hecho, si se dice que los cigarros de la
Habana, son los mejores, no hay duda de que la calidad de la hoja cultivada aquí supera a
todas las demás. Obtener esta calidad no es tarea fácil. Lo que en cultivos modernos se
consigue con pesticidas con los cuales se eliminan las sabandijas, en Pinar del Río se
consigue con delicadas sábanas que se tienden para cubrir las extensas áreas de
cultivos, y las cuales los protegen del sol y los animales. El espectáculo de las
sábanas protegiendo la siembra es una obra de arte en sí mismo.

Mural de la prehistoria
Pinar del Río, Cuba |
Esta punto en la ruralía de Cuba no está diseñada al rededor de grandes atractivos
turísticos, sino que se va disfrutando como un cigarro, suavemente. Y este encanto es el
que el visitante agradece y en el que se complace.
La ruta hacia Pinar del Río es una llena de vegetación y mogotes. Estos mogotes son
una especie de "baluarte forestal" que caracteriza el área, y los cuales dan
albergue a cerca de 125,000 habitantes de la región.
A parte de las zonas tabacaleras es necesario notar las viviendas que se extienden
dispersas y tímidas por la ruta. Se trata de casas muy sencillas generalmente construidas
de madera y paja. Muchos residentes de esta área tienen en sus casas no sólo cultivos de
los cuales viven, sino que además muchas de estas casas cuentan con sus propios pozos de
agua. En las calles de este sector es más difícil encontrar un carro que una carreta
halada por bueyes. De momento, el visitante puede sentir como si el tiempo se hubiese
detenido.

Mural de la prehistoria
Pinar del Río, Cuba |
En estas condiciones es casi una hazaña llegar a la ciudad. No es raro entonces,
encontrar residentes al borde de la carretera esperando por un aventón.
Antes de salir de este singular destino en la geografía cubana, es recomendable, sino
indispensable, entrar en cualquier barra o negocio que ofrezca su licor oficial,
"Guayabita del Pinar", es un dulce licor que se elabora con una semilla natural
del área, la cual se asemeja a una guayaba.
Ya pasando a Pinar del Río, a 27 kilómetros, se encuentra la zona de Viñales, donde
es más evidente el despliegue de mogotes. A 3 kilómetros de Viñales se encuentra el
Valle dos Hermanas. Es este valle es justo detenerse ante el imponente "Mural de la
Prehistoria". Este impresionante mural está pintado en uno de los mogotes, y fue
pintado entre 1959 y 1962. La obra pertenece a Leovigildo González, discípulo del famoso
muralista mexicano Diego Rivera. Entre rojos, azules intensos, verdes y amarillos, se
levanta el mural de 590 pies el cual representa los animales y criaturas que vivían en
esta región para la prehistoria.
Tras el éxtasis del paisaje, y la tranquilidad con que pasan las horas, ya es hora de
regresar a la ciudad, pero antes, hay que darse permiso para conversar con un residente,
mientras se fuma un suculento habano. Como si las horas no pasaran
como si los años
se hubiesen detenido.
Fotos por Maricarmen Rivera
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