Buscando el peso en Cuba
tercero de una serie
Por Maricarmen Rivera
"Dame un pesito… mire que lo necesito para comer. Que le cuesta, ande dame un pesito. Un peso nada más, sino lo tiene aquí lo acompaño a su hotel y me da un pesito y un poco de jabón, y hasta ropa. Por favor…" Bajar a la Habana a cualquier hora y cualquier día de la semana implica escuchar esta ‘canción’ más de una vez y de más de una persona. Niños, ancianos y adultos buscan la mejor manera que puedan para conseguir del turista el necesitado ‘pesito’.

Muchos cubanos tienen la dicha de poder vivir de sus empleos, sin embargo, una gran mayoría vive del que consigue fuera de su sueldo. En el sector turístico de la Habana es pan de cada día encontrar gente pidiendo, de a manera más hábil posible, lo que el turista tenga a bien darle. La situación económica en Cuba no esta en su mejor momento, tanto así que un dólar americano significan 20 pesos cubanos. En esta circunstancia entonces no es de extrañar que muchos cubanos se tiren a la calle día a día para conseguir un pesito o alguna ayuda del turista.

Los cubanos, son personas muy hábiles, y han buscado la forma de ganarse el dinero, fuera de los empleos oficiales otorgados por el gobierno. Entre las profesiones más ‘famosas’ está la venta de habanos. El que más o el que menos, cualquier turista que vaya a Cuba conoce la fama de los cigarros de esta tierra. Una caja de los mejores puros en una fábrica puede costar miles de dólares. En la calle, puede costar a penas 20. Claro está, queda la duda de si se trata o no de habanos reales. Los cubanos que se dedican a este negocio mantienen en sus casas cajas bien guardadas de este producto y salen a la calle a ofrecer en voz baja su producto a los turistas. Este tipo de negocio no es permitido por el gobierno cubano, por lo cual se hace en la más estricta confidencia y alejados de la policía que está muy atenta a este tipo de transacciones. Lo peros es que los cubanos se juegan la peor de las cartas, pues para el turista esta transacción no está prohibida, pero al cubano, la movida le puede costar muy cara. Aún así, se trata de un comercio organizado donde todo el cubano que se dedique a vender cigarros tiene una historia que valida su producto como genuino. Todo vendedor de habanos que se respete a sí mismo tiene un primo que trabaja en una fábrica y saca el producto a escondidas o tiene una hermana que logra sacar las mejores hojas de tabaco de la fábrica, pero invariablemente todos asegura tener los habanos de mejor calidad acabados de salir de la mejor fábrica de la ciudad.

Mientras éste es el negocio de muchos, otros se las han arreglado para crear los llamados ‘ciclotaxis’. Se trata e bicicletas arregladas con dos asientos y con un toldo, que por un módico precio llevan al turista a recorrer los lugares más importantes de la capital. Otro negocio, este bastante lucrativo, lo son los paladares. Se trata de restaurantes creados en las casas cubanas. Estos restaurantes son permitidos por el gobierno, siempre y cuando no tengan más de doce sillas para los comensales. Sin embargo, siempre encuentran la manera de poner más de doce sillas. En estos paladares se puede probar la verdadera cocina cubana, y con poco dinero se comen los mejores mariscos de la ciudad.

El negocio más antiguo del mundo también está presente en Cuba. Las llamadas ‘jineteras’ son bastante conocidas y solicitadas en Cuba. No es raro encontrarse hombres bastante mayores y extranjeros acompañados por jóvenes cubanas que han encontrado en este servicio la mejor manera de vivir. En las calles el ofrecimiento de jineteras no es tan evidente, pero sí han desarrollado una manera muy sutil de acercarse al turista. Incluso, muchos hoteles tienen cuartos llenos con mujeres dispuestas a dar una noche de amor y sexo incondicional por cuarenta dólares.

Para los cubanos es fundamental hacer lo imposible por conseguir el dólar americano por el hecho de que, irónicamente, muchas de las cosas que necesitan, no se las venden si llevan el peso cubano. Muchas tiendas y muchos servicios tienen que ser pagados con dinero americano, lo que hace el peso cubano una especie de accesorio que les sirve, en el mejor de los casos, para conseguir alguna comida en los colmados.

Así, entre habanos robados, comida casera, jineteras y taxistas, viven los cubanos, saliendo día a día de sus casas pensando como conseguirán el peso ese día, y si al final de la jornada, no hay suficiente para llevar comida a la casa, no queda otra que dar rienda suelta a la labia y tratar de convencer a los turistas de que echen un pesito; ¡Avemaría, que la cosa está dura, y se está poniendo peor…!

 

Ediciones anteriores
1.7 - 3 de mayo de 1999
Cuba, genio y figura... Parte II
1.6 - 20 de abril de 1999
Cuba, genio y figura... Parte I

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