Botánica San Isidro,
para amores, desamores y hombres perdidos
Por Maricarmen Rivera
Para la buena suerte, nada mejor que un baño con ‘polvo de garrapata’, "Eso es como una pega-pega, como una garrapata. Te das un bajo con esto, y se te pega todo lo bueno", esto según Olga, dueña hace quince años del puesto número cinco del sin número de botánicas que alberga la Plaza del Mercado ríopiedrense. En esta botánica, al igual que en las demás, no existe amorío, desamorío, complejo de persecución o mala racha que no se resuelva con un baño, un despojo, un velón o un incienso.

Como una profesional en el arte de los ungüentos, Olga le despacha a una joven varios remedios para aquietar a su marido. "Ese esposo revuelto se resuelve con un baño de ‘aquiétate’ mezclado con ‘domínalo’ y ‘jalón’". Por apenas seis dólares la joven sale con su cargamento de pósimas para tranquilizar al agitado y desentendido compañero. Olga, ni corta ni perezosa, explica la mezcla: "lo mejor sería que el se diera un baño con eso, pero como el está como loco, lo mejor es que ella mapee la casa con una mezcla de los tres baños, y ya verá que él se aquieta".

En poco tiempo, Olga despacha, a penas sin mirar donde están las cosas, unos inciensos y unos velones. Los viernes son uno de los días más activos para las botánicas a las cuales asiste todo tipo de gente. Según Olga, hasta los más influyentes necesitan un poco de ayuda: "la gente se cree que aquí vienen pobres, pero yo atiendo hasta políticos".

Mientras, en el puesto de al frente dos mujeres esperan su turno debajo de un cartelón que lee: ‘Se hacen consultas de martes a viernes, se leen las cartas. No se siente, si no se va a consultar.’

Olga continua su relato, pero esta vez en voz más baja: "Aquí vienen muchos jueces y abogados. En la casa de esta gente les ponen trabajitos para dañar los juicios, muchos de ellos vienen a buscar baños para deshacer estos trabajitos".

Para los que están ajenos a este mundo, las botánicas pueden ser lugares donde se consiguen maneras y objetos para hacer el mal. Olga asegura que su especialidad es hacer el bien. "Yo trato de dar bondad, por ejemplo, vendo muñequitos para sanar enfermos o unir parejas". Sin pensarlo dos veces Olga asegura que mantener una pareja unida es bien fácil: se unen dos muñequitos y se bañan con algún despojo o se untan con miel y canela para que nunca se separen, así de simple.

En las tablillas de la botánica San Isidro hay centenares de baños y despojos que por un dólar o dos pueden resolver cualquier lío. Olga asegura que el problema más común es el amor. De hecho, una de las causas más difíciles de resolver resulta ser la impotencia. "Muchos hombres están impotentes porque les han hecho un trabajo. Aquí muchas mujeres compran cosas para dejar a la pareja impotente, lo peor es que estos a veces ni se enteran. Aún así, ningún trabajo es imposible para esta mujer. La impotencia se resuelve con ‘Mama Juana’. Como si se tratara de un tesoro, Olga enseña el único pote de ‘Mama Juana’ que tiene en su botánica. "Este me lo mandaron de Santo Domingo, y es como un alimento. El hombre se lo come como una comida, y ya."

Entre velones, santos, inciensos, baños y despojos queda Olga atendiendo a diestra y siniestra, resolviendo con poco lo que a sus clientes les pesa mucho. Amoríos, malas suertes, impotencias y hasta problemas económicos encuentran solución en las tablillas de esta mujer que como tantos se dedica a vender esperanza. ‘Jala-jala’, ‘Siete potencias’ y ‘Santa Bárbara’, por un pesito o dos, y un poco de fe... "problema resuelto" sentencia Olga.


© 1999 Plaza Boricua - Derechos Reservados