Culebra tiene un nuevo amigo
Por Maricarmen Rivera

Carlo Cubero, con camisa amarilla,
Coordinador del Centro Amigos de Culebra.
Camina por las calles como si le pertenecieran. A pesar de que reconoce su condición de "extranjero", sabe más de esta isla que de San Juan, lugar donde nació y vivió. Sabe que le costará ser aceptado por esta comunidad , pero toma el reto con dignidad y empeño. Carlo Cubero lleva poco tiempo en Culebra, sin embargo conoce sus calles como la palma de su mano y cuenta las historias del pueblo como si fueran propias.

Cubero llegó a esta isla municipio como parte del proyecto Amigos de Culebra Inc., entidad sin fines de lucro establecida para brindar servicios a la comunidad culebrense. El ente creador de este proyecto lo es el Colegio San Ignacio, en Río Piedras. La idea fue del Padre Juan José Santiago, quien llegó a esta isla como muchos turistas, buscando aprovechar sus magníficos paisajes. Sin embargo, su formación jesuita lo llevó a ver otras necesidades.


Iglesia Católica de Culebra.

Según cuenta Cubero, tras el paso del huracán Hugo en el 1989, no sólo la isla quedó destruida, si no que la iglesia católica del pueblo quedó sin una casa parroquial. La ayuda para reconstruirla fue pedida al Padre Santiago. Diez años más tarde la antigua casa parroquial está convertida en un centro de ayuda para la comunidad de Culebra. Este nuevo edificio, que muchos culebrenses desconocen de qué se trata está ubicado detrás de la iglesia católica.

"San Ignacio pretende hacer de este proyecto un ejemplo para que otras instituciones se animen a hacer lo mismo," según Cubero. Por el momento la biblioteca del centro ya esta funcionando. Con los libros en los anaqueles y las computadoras funcionando, todavía queda mucho camino. "La Utopía perfecta seria traer Internet a Culebra, pues ahora mismo, sólo hay ese servicio en la alcaldía," añade Cubero.

El Colegio San Ignacio ha traído cuatro coordinadores a este programa. Ahora, el centro está en manos de este maestro de cine, recién graduado, quien ha hecho del mismo una especie de cruzada. A la menor provocación habla con los culebrenses y los invita a ir al centro. Aunque algunos parecen más interesados que otros, el mensaje parece estar llegando.


 Al fondo,
el Centro Amigos de Culebra.

Al entrar a uno de los locales frente al muelle, el dueño le dice: "Cuando tengas eso listo me llamas y en el programa de radio del domingo lo anunciamos para que el pueblo lo sepa". Oferta aceptada. Todos los domingos se transmite un programa radial para la comunidad, y será el momento perfecto para dar a conocer sobre los servicios. Sin embargo, antes de salir del local tiene que devolver el favor. Una mujer se le acerca con otra propuesta: "Necesitamos el centro para una clínica veterinaria el domingo". No hay problema, según Cubero, lo mejor de todo es que la gente está empezando a conocer el centro y a interesarse en el proyecto.

Mientras tanto, Cubero continúa impulsando la idea. Dándose a conocer y ganando la confianza del pueblo. Cuesta arriba por las calles culebrenses continúa pensando en las contradicciones y circunstancias que lo han llevado a donde está: caminando por las calles como si le pertenecieran, pero siempre asombrosamente por la orilla como todo buen extranjero.

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1.14 - 6 de septiembre de 1999
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