La Bomba, ay qué rica es / te sube el ritmo por los pies / mulato,
saca tu trigueña / pa' que bailes Bomba, Bomba puertorriqueña. Ese
estribillo es uno muy repetido en jolgorios navideños y celebraciones
masivas como las Fiestas de la Calle San Sebastián. Luego de un par de
tragos, todos nombramos ese ritmo afroboricua y dejamos que su cadencia
se posesione del cuerpo. Pero, la sobriedad recuperada pareciera
recordarnos la herencia africana de este ritmo, y volvemos a ocultarla
en la trastienda cultural. En nuestro escaparate musical, preferimos
exhibir la "blancura" de los ritmos nacidos en la montaña, o
la "elegancia" de una Danza.
Para don Modesto Cepeda, no cabe duda que el ritmo de la Bomba sigue
sufriendo el estigma del racismo. La Plena ha logrado asomarse a un
primer plano por no ser ni tan blanca, ni tan negra. Aunque ambos ritmos
pertenecen al folclor afroborinqueño, la Plena combina elementos
musicales de las herencias africanas y europeas, como el uso de la
guitarra y el acordeón con la percusión (los panderos). Mientras la
Bomba se origina entre la población de esclavos de la industria
agrícola, la Plena es de origen urbano. Así que con la Bomba, no hay
duda de su raíz africana. ¿Por qué todos los géneros musicales,
menos la Bomba, han llegado a presentarse en Bellas Artes? - se pregunta
Cepeda, conociendo la respuesta. Del mismo modo, la investigación en
torno al origen y evolución de este ritmo es muy escaso. Aún hoy, el
puertorriqueño promedio confunde la "Bomba y Plena" como una
misma música. Y es que nos aplicaría ese estribillo que dice: no sabe
na' de Bomba, no sabe na'.
Don Modesto no es persona de cruzarse de brazos y lamentar su suerte.
Estando en Nueva York, en el 1973, es que le surge la idea de una
escuela. Y es en el 1978 que instituye la Escuela de Bomba y Plena
Rafael Cepeda en el sector Playita de Villa Palmeras, Santurce, y a
pesar de no contar con ayuda gubernamental, sigue su gesta de inculcar
el amor y conocimiento de la Bomba en sus estudiantes. El lucro no
figura en su lista de prioridades, a juzgar por los precios: adultos,
$10 por matrícula y $5 por cada sesión semanal de una hora; niños, $5
y $3. Las clases son semestrales: de enero a junio, y de agosto a
diciembre. Cada sábado desde las 10 de la mañana, comienzan las clases
en "la única escuela de Bomba y Plena del mundo", como
asegura Modesto.
Se dividen las lecciones en grupos: los principiantes, niños entre
los 5 y 12 años, por lo que pudimos observar en nuestra visita, pero no
se establece límite de edad. La segunda sesión corresponde a "Los
Cepedita", niños que se han destacado por su talento y a quienes
se les montan coreografías especiales. Luego corresponde el turno a los
jóvenes y adultos, culminando la tarde con la clase de percusión. Se
puede observar la variedad de los alumnos: niños y niñas, jóvenes y
mayores, mujeres y hombres. En un principio, la mayor parte de los
alumnos lo eran personas de la comunidad santurcina. Ahora, llegan de
otras partes del país, e incluso de ¡Alemania! Por virtud de un
anuncio de la Escuela de Bomba que gratuitamente publica la revista
"Latin Beat", la pareja supo de la misma: "ellos iban a
Cuba a estudiar su música, y creyeron que no había más nada. Ahora
están gozando con nuestra música".
Modesto, hijo del patriarca de la Bomba, Rafael Cepeda, junto a sus
hijas y su esposa (hasta su fallecimiento el pasado año) se encargan de
dirigir las lecciones. Las mismas incluyen la práctica de los bailes y
percusión, además de la historia de estos. Conocer el origen ("la
Bomba nació en Mayagüez", señala Modesto), la evolución
("el trabajo de Cortijo e Ismael fue muy importante"), y las
tres variantes principales de la Bomba ("sicá, yubá y
holandés") son prioridad de esta familia. De esta escuela ha
surgido el grupo Cimiento Puertorriqueño, que ha representado al país
en competencias de baile mundialmente, obteniendo cuarto lugar en
España.
Actualmente, esperan que una de las tantas promesas de ayuda por
parte de algunos políticos, se materialize para mudarse a un solar más
amplio. El sueño de Modesto: "que se reconozca nuestro esfuerzo y
la Escuela de Bomba y Plena Rafael Cepeda en el Instituto
Smithsonian". ¿Adónde puede llegar la Bomba? "A Bellas
Artes, con Sinfónica y todo".
Mientras nos alejamos, maestros y estudiantes sudan la Patria en cada
baile, y al ritmo de los barriles, oímos al coro de niños cantar: Pido
paz para Vieques / para Vieques pido la paz. / Pido paz para Vieques /
Puerto Rico quiere la paz.
Personas interesadas
pueden llamar al (787) 728-1096.
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