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En medio del torbellino de actividad que es su vida, el cantante
salsero Domingo Quiñones refleja en su mirar una aparente serenidad.
Dentro de un medio cuya principal agenda lo es la venta de un producto
para el entretenimiento, Quiñones dice haber podido armonizar esto con
su deseo de llevar un mensaje de contenido social, y tal vez sea esa la
clave para su paz interior. Mas ello representa una propuesta riesgosa
si consideramos que luego de Rubén Blades y Willie Colón, sólo Juan
Luis Guerra, Vico C y Fiel a la Vega, han probado (en Puerto Rico, al
menos) la rentabilidad de la música comprometida con el mensaje social.
A fines del año pasado, se presentó a sala llena en el Centro de
Bellas Artes, como protagonista de la obra musical "¿Quién Mató
a Héctor Lavoe?", luego de 8 meses Off Broadway en el Puerto Rican
Travelling Theatre de Nueva York. La misma le ha merecido el Premio
Mejor Actor Visitante de parte de la Asociación de Cronistas de
Espectáculos de Nueva York (ACE). Dicha Asociación también premió al
actor Raúl Carbonell al Premio ACE como Mejor Actor (Carbonell
sustituyó a Domingo durante 8 semanas en la obra).
Quiñones vio en la historia del legendario cantante Héctor Lavoe,
la oportunidad de llevar un mensaje de alerta en contra de las drogas.
Junto a su manejador, David Maldonado (road manager de Lavoe), escribió
lo que sería un monólogo. Le dieron la historia al dramaturgo Pablo
Cabrera para que le diera forma de libreto teatral y de ahí, se pasó a
elaborar un relato con otros personajes, entrelazando canciones que
llevaran el hilo temático de la vida de Héctor. Aunque no posee
formación actoral, Quiñones entiende que la similitud de su
experiencia como cantante que se vio abrumado por el abuso de drogas, le
ha provisto de un recurso vital para lograr una interpretación muy
convincente. Pero, como lo sabe cualquier actor, recurrir a la memoria
emotiva puede ser traumático: "sí, hubo momentos en que pensé
dejar la obra para no revivir la angustia de experiencias pasadas",
admite Domingo.
La obra musical y el recuerdo imperecedero que dejó Héctor Lavoe en
los seguidores de la salsa, ha provocado numerosos homenajes y tributos
en forma de discos y conciertos. Algunos, de parte de músicos que
compartieron con Héctor, más válidos que otros que buscan lucrarse
con glorias ajenas. Esto ha hecho que comience a respirarse un aire de
cinismo en torno a la motivación de proyectos que utilicen la figura de
Lavoe. La pregunta era de rigor: ¿no existió la preocupación de que
esta obra fuera percibida como oportunista? La respuesta es firme:
"antes de esta obra, ya yo era Domingo Quiñones. Yo no necesitaba
esto para ganar fama. Mi interés principal no era que yo me viera bien
(en la obra), sino llevar un mensaje". La motivación de su
manejador, David Maldonado, fue más pragmática: "estaba buscando
un vehículo para lanzar a Domingo al cine, como hice con Rubén Blades
y Marc Anthony".
A pesar de que en la obra se utiliza el nombre de Lavoe, sus
canciones y se recrea su imagen y vida, en el programa impreso que se
entregó a los espectadores aparecía la siguiente aclaración: "el
argumento de esta obra musical está inspirado en la leyenda creada
alrededor de la carrera y vida de Héctor Lavoe. El espectáculo es
producto de la imaginación. Cualquier semejanza con personas vivas o
muertas es pura coincidencia". Entonces, ¿cuán fiel a una
biografía se puede considerar el argumento de "¿Quién Mató a
Héctor Lavoe?" Quiñones lo explica de la siguiente manera:
"la historia es un recuento de su vida, tiene elementos
biográficos y lo que se añadió no está muy lejano de la
realidad".
El argumento resulta ser una amalgama de datos y anécdotas ofrecidas
por la viuda de Héctor y algunos músicos que colaboraron con este,
pero cuando se adereza con elementos "de la leyenda creada",
como reza la nota aclaratoria, se hace claro que la obra debe ser vista
con suspicacia. El hecho de que no exista al momento una biografía
debidamente investigada y escrita por una persona de autoridad en ese
campo, deja esta obra (con todo y sus áreas grises) como el más
cercano referente a la vida de Héctor Lavoe.
Pasada la obra, Domingo se ha dedicado al lanzamiento y promoción de
su nuevo disco, "Poeta y Guerrero". El mismo tiene
"un 98 porciento" de mensajes sociales en sus letras.
Quiñones se revela como compositor en ocho de los diez temas, y el
título hace alusión a que "no sólo quiero escribir cosas
tiernas, sino ser un guerrero que lucha por mejorar las cosas y buscar
soluciones". Un área en la cual busca proveer soluciones lo es la
drogadicción. Así como él se libró de la misma, ayuda en el
establecimiento de programas de rehabilitación: "doy charlas de
orientación, tengo un centro de rehabilitación, apadriné un hogar de
deambulantes y tengo un equipo de rescate (de deambulantes y adictos).
Aunque estoy alejado de ese mundo de la drogadicción, no me he olvidado
de la gente que aún vive esa situación".
El lado "guerrero" de su personalidad le llevó a
ser uno de los primeros artistas en manifestarse públicamente sobre la
salida de Vieques el año pasado. El acuerdo pactado entre el
Presidente y el gobierno de Puerto Rico tampoco le satisface y reitera
que la Marina "debió irse antes, en un año tal vez, y dar más
dinero" para mejorar la calidad de vida del pueblo viequense.
Finalmente, Domingo Quiñones reafirma el propósito y compromiso que
mantendrá con su arte musical: "pase lo que pase, me toquen en la
radio o no, voy a seguir haciendo música con la que me sienta bien, que
intente cumplir con el comercio, y además lleve la comida a mi mesa.
Algo que complazca primeramente a Dios".
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