| Las imágenes de los primeros
tres soldados del ejército norteamericano en ser atrapados durante el conflicto bélico
en Bosnia corrieron como reguero de pólvora. "Son latinos", fue mi primera
reacción al escuchar que sus apellidos eran González y Ramírez. Me invadieron
sentimientos encontrados de tristeza, orgullo y solidaridad. Por estos héroes latinos.
Para muchos, estos mexicoamericanos como tantos otros hispanos que dan sus vidas a las
fuerzas armadas son héroes de otra patria. Pero los sargentos Andrew
"Andresito" Ramírez y Steven González son recordados en sus respectivos
barrios de el este de Los Angeles, California y de Huntsville, Texas literalmente como
"All American Boys" o sea los chicos típicamente americanos. Estos prisioneros
de guerra (P.O.W.s por sus siglas en inglés) y sus familias han puesto el rostro
latino en lo más profundo del imaginario nacionalista norteamericano.
Contrario a los estereotipos que entienden que la única manera de pertenecer para los
inmigrantes es la asimilación total los latinos estamos retando la integración total que
se dio con la inmigración europea del siglo pasado. Redefinimos para el próximo siglo lo
que es ser americanos.
Según el Proyecto de Identidad de California que cita el libro Americanos (Little,
Brown, 1999) los hispanos mantenemos nuestra identidad cultural por hasta tres
generaciones en los Estados Unidos gracias a tres elementos esenciales, a saber: La
familia, la cultura, la religión católica y el idioma español.
Para el sargento Ramírez la tradición familiar le llevó a la milicia al seguir los
pasos de su hermano mayor quien hoy día es oficial de la policía de Los Angeles. Su
familia confió el papel de portavoz en su tío Frank Jasso pues prefirieron quedarse
rezando en privado, según se informó en los medios noticiosos.
González, por su parte es recordado por todos como un joven brillante, quien
perteneció a la Sociedad de Honor de su escuela. Sus padres declararon a las cámaras de
televisión su confianza en que con su hijo tiene la capacidad de manejar situaciones
difíciles con su inteligencia y dedicación.
Estas familias a quienes hoy toca la tragedia no están solas. Muchos latinos están
dispuestas a dar el sacrificio mayor por los ideales de esta nación. Los hispanos
componen el 6% de la Armada Norteamericana, según estadísticas del Departamento de
Defensa. Indican que el por ciento de reclutas hispanos ha subido de 7.7% en 1995 al 10.2%
en 1998.
En los conflictos pasados hemos dado la sangre por esta nación. Por ejemplo, la
parroquia de Nuestra Señora de la Guadalupe en Chicago perdió más hombres en la Guerra
de Vietnam que ninguna otra en los Estados Unidos. La desproporción de puertorriqueños
muertos en este conflicto es un punto sensitivo para nuestras familias. Las condiciones
económicas de nuestra comunidad hacen que la milicia sea una alternativa económica
atractiva para los nuestros. El precio a pagar es caro.
Las imágenes demuestran que para estos hispanos y sus comunidades no hay dudas en la
entrega a los ideales norteamericanos. Las vecinas de East L.A. repartían banderitas
norteamericanas entre los vecinos mexicoamericanos en franca empatía con los ideales que
llevaron a su vecino a la tragedia; sintiéndose plenamente norteamericanos.
Sin embargo, todos entendemos que los sargentos son también hispanos. En una
entrevista con Ocurrió Así un representante de la embajada Yugoslava en México
prefirió no dar detalles del arresto por la posible reacción que tuviera el pueblo
mexicano a su presencia. Así pues los soldados son motivo de preocupación para los
mexicanos y para los americanos.
En el Palestine High School de Texas se espera el regreso de uno de los propios
con un gran letrero que reza: "Regresa a casa Steven González". Que regresen
pronto a su patria.
Puede comunicarse por correo electrónico a: arce7dias@aol.com
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