Cuando algunos son más inocentes que otros

Por Maritere Arce

El sistema criminal de los Estados Unidos esta basado en un principio esencial: el acusado es inocente hasta que se le pruebe ser culpable. Sin embargo, la nueva práctica que permite a la policía incautar los autos de aquellos sospechosos de conducir en estado de embriaguez, opera bajo la premisa de culpabilidad hasta que se pruebe inocencia. Contrasta grandemente con el trato que se da a los oficiales de policía como vimos recientemente en el caso Diallo. De esto es cómplice el ineficiente manejo de querellas civiles hacia la uniformada. Parece que en la ciudad de Nueva York se ha modificado el principio de derecho criminal de manera que se presume que algunos son más inocentes que otros dependiendo de quien se trate.

Los riesgos de esta práctica son enormes. La mayor fuerza que tiene el sistema legal es la fe que tengan los ciudadanos en que este funciona para todos por igual. El establecer estándares diferentes para los civiles y para la policía erosiona la efectividad del mismo. Y con las marcadas diferencias que hay entre los números de minorías que son arrestados y están en la cárcel, se crean aún más distinciones en cuanto a cómo y a quienes se aplican las leyes. De esta manera se toma el riesgo de que muchos opten por operar al margen de las leyes ante las cuales no tienen esperanza de obtener justicia.

La Unión de Libertades Civiles de Nueva York señala en su batalla legal contra las incautaciones de autos el que la ley estatal estipula una pena máxima de $1000 y un año de prisión para quienes conduzcan en estado de embriaguez o sea quienes manejen con un nivel de alcohol de al menos .10%. Nuestro alcalde ha dejado claro que para él, la finalidad de asegurar la seguridad pública es más importante que el respetar las libertades ciudadanas que garantiza el sistema democrático de gobierno. En lugar de ir a la legislatura para cambiar la ley, la alcaldía ha hecho que el poder ejecutivo usurpe al legislativo con la excusa de mantener la ley y el orden. No se da cuenta de que es más bien una amenaza para el sistema que alega defender el que sólo algunos tengan que seguirlo.

"Digamos que alguien es declarado inocente y es uno de esos casos donde la persona es culpable pero no hay suficiente evidencia para probar mas allá de un duda razonable. Esa puede ser una situación en la cual el auto todavía podría ser incautado", ha dicho el alcalde acerca de los posibles resultados del nuevo plan. Es preocupante ya que ni siquiera se ha podido determinar el que esta medida vaya a reducir el numero de conductores en estado de embriaguez. Mas aún, no se prevee el que se vaya a utilizar el dinero que se obtenga de la venta de estos autos para desarrollar programas con estos fines.

Por otro lado, tenemos las acusaciones de civiles en contra de los oficiales de la policía. Sólo uno de cada 20 casos que se someten a la Junta Civil de Querellas (CCRB por sus siglas en ingles) es substanciado. En la mayoría de los casos los oficiales envueltos no reciben sanción alguna. El caso Diallo, donde los cuatro oficiales que masacraron a un hombre desarmado andan todavía por la calle, es sólo una muestra del doble estándar con que se aplica la ley.

Nuestros oficiales de policía arriesgan la vida para mantener el orden publico. No hay duda de que sus circuntancias ameritan ciertas consideraciones que les permitan ejercer su trabajo. Sin embargo, cuando se abusa de estos privilegios y van mas allá de lo necesario se crea el resentimiento hacia la uniformada que hemos visto en las constantes demostraciones a raíz de la muerte y falta de acción en el caso Diallo. Allí sí vemos una gran amenaza al bienestar publico.

La justicia debe de ser igual para todos en una sociedad libre y democrática. Unos no deben ser considerados más inocentes que otros hasta que se pruebe su culpabilidad. Aquellos que no encuentren justicia en el sistema optarán por no seguirlo. Cuando permitimos que existan diferentes reglas para diferentes clases de ciudadanos dependiendo de su color de piel, lugar de residencia o tipo de trabajo, contaminamos el corazón de la democracia. El sistema debe de funcionar sin hacer distinciones.

 

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