Las
oportunidades que tienen nuestros jóvenes se pueden apreciar entre los titulares más
recientes. Mientras se anuncia la reapertura del Centro de Detención Juvenil Spofford en
el Sur de El Bronx el Canciller de escuelas admite las deficiencias en los programas de
ciencias y matemáticas del sistema público y un estudio demuestra que en algunas
escuelas hasta un 80% de los estudiantes leen por debajo de su nivel. En las edades cuando
tenemos más energías, nuestros jóvenes tienen pocas alternativas de parte del estado y
de sus familias. Es necesario fortalecer los recursos en las escuelas, los programas
especiales y la familia para no seguir creando la próxima generación de criminales.Las
nuevas facilidades de detención juvenil en el Sur de El Bronx y en Brooklyn no dan
abasto, en lugar de sustituir a Spofford como era el plan original, han venido a
suplementarla. Los jóvenes de 7 hasta 15 años que tienen historial delictivo previo y
que violan las condiciones de libertad bajo palabra, entre otros factores han hecho que
aumente la población penal juvenil. Según cifras del Departamento de Justicia Juvenil,
hasta un 41% de los jóvenes que son admitidos en detención tienen antecedentes
criminales. Los crímenes más populares entre los jóvenes son robo, asalto y posesión
de drogas.
Según el Departamento de Justicia Juvenil, un 55% de los jóvenes que son detenidos en
estos centros leen por debajo del nivel de lectura de un séptimo grado aunque su edad
promedio es 15 años. Un 80% tiene destrezas matemáticas por debajo de ese nivel y u 25%
lee por debajo del nivel que se espera de alguien con un cuarto grado de educación.
La situación es particularmente preocupante para los hispanos ya que las pandillas
juveniles en los Estados Unidos son mayormente negros e hispanos. Las pandillas hispanas
son en su mayor parte mexicanas o puertorriqueñas aunque esta en aumento las centro y
suramericanas, según el OJJDP. No es casualidad el que se hayan establecido estas
facilidades de detención juvenil en barrios predominantemente hispanos y negros.
El alcalde ha comprometido $35 millones para expandir la capacidad de los centros de
detención juvenil. Spofford esta siendo renovado para una reapertura en septiembre. Así
acomodara a todos los jóvenes que sobrepasen los 266 detenidos que caben en el nuevo
centro Horizon que esta en la 149 St. y Brook Avenue en el Sur de El Bronx y el
Crossroads, ubicado en Bristol St. y East New York Avenue en Brownsville. Al abrir
Spofford cerrará la barcaza que acomoda el resto de los cerca de 388 jóvenes detenidos
al momento.
Esto contrasta con la iniciativa privada del filántropo George Soros quien
recientemente anunció una subvención de $25 millones a los programas para después de
horas de clases (after school programs). El canciller de escuelas Rudy Crew busca que se
aprueben $11 billones para su plan de mejoras capitales en el periodo del 2000-2004.
Pero todas las soluciones no están del lado del estado. De acuerdo a un estudio de la
Oficina de Justicia Juvenil y Prevención de la Delincuencia del Departamento de Justicia
de los Estados Unidos (OJJDP, por sus siglas en inglés), uno de los factores que mas
influye en que los jóvenes no caigan en actividades criminales es la familia. Las
familias que no funcionan adecuadamente y cuyos padres que no supervisan a sus hijos
tienen como resultado niños con problemas de conducta y adaptación que a su vez causan
delincuencia.
Los padres tienen la responsabilidad principal de enseñar valores morales a sus hijos
así como las destrezas académicas y sociales que les permitan unirse a la sociedad. La
supervisión de los más jóvenes se ve afectada por nuestros estilos de vida donde muchos
padres tienen que trabajar y tienen que dar más libertad a sus hijos quienes
prácticamente se crían solos. Llegan a la casa después de clases y encuentran como
mucho, un hermano mayor que les cuida. La disciplina que se imponga en el hogar debe de
ser estricta sin caer en el abuso físico o en exigir cosas poco realistas. La crisis en
el matrimonio, las constantes peleas, el abuso sexual y físico son algunas de las
situaciones de las que nuestros jóvenes se ven obligados a escapar. La falta de apoyo en
la comunidad, en particular cuando llegamos de países con valores diferentes a los que
encontramos en los Estados Unidos son elementos claves en la delincuencia entre jóvenes.
Los problemas de salud mental y física son agravados por las condiciones de pobreza.
Es nuestra responsabilidad exigir al estado que provea los recursos necesarios para el
mejor desarrollo de nuestros jóvenes. Sin embargo, más urgente aun es el identificar los
problemas que tenemos dentro de nuestras familias y que ponen a nuestros niños en riesgo
de convertirse en la próxima estadística criminal. Una base familiar y comunitaria
fuerte es la solución más apremiante para la crisis que enfrenta nuestra juventud.
Arce es una abogada y periodista
puertorriqueña, miembro de nuestra redacción. Puede comunicarse con ella por correo
electrónico a: arce7dias@aol.com
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