oy
día, lo que nuestra cultura define como belleza a veces puede
resultar un poco frustrante y, en ocasiones, hasta minar nuestra
autoestima, ya que constantemente recibimos un bombardeo publicitario
que asegura que la belleza reina de la mano con una imagen juvenil y
esbelta. Y pese a que una mujer puede ser admirada por sus logros, por
sus sacrificios o belleza interior, lo cierto es que, en el fondo, se
espera que luzca atractiva.
Como nos vemos a nosotras mismas tiene mucho que ver con nuestro
estado mental y físico, así como con nuestro concepto de lo que es
belleza. Existe un momento en la llamada mediana edad en el cual las
mujeres piensan que sólo pueden lucir atractivas si se someten a una
cirugía plástica. No obstante, aunque para muchas esta es
definitivamente una etapa de confrontación, también lo es de
liberación de estrictos e idealizados estándares de belleza, ya que
conlleva analizar y aceptar quién se es y en quién una se va
convirtiendo mientras envejece.
La temida menopausia no es más que otro proceso natural por el
cual atraviesa nuestro cuerpo. Consiste en el cese de la menstruación
acompañado de una reducción en la producción, de la hormona
femenina llamada estrógeno. Como consecuencia de esto último,
comenzamos a notar algunas señales de envejecimiento acompañadas de
varios síntomas, los cuales pueden hacerse patentes tan temprano como
a los 30 años, aunque en la mayoría de los casos no se experimentan
hasta ya entrados los 45 años.
Autoestima: vital para la belleza
Pero es, quizás, el cambio que experimentamos en la piel uno de
los síntomas más visibles que nos alertan que estamos entrando en
una nueva etapa, Los sicólogos han descubierto que una piel saludable
va de la mano del nivel de autoestima que posea una persona. Y es que
el curso de envejecimiento que muestra nuestra piel es el resultado de
nuestro estilo -de vida y de cómo nos sentimos con nosotras mismas,
que junto con el factor hereditario son variables que determinan cómo
la piel va a responder a los cambios que trae la menopausia,
Para comprender cómo minimizar el proceso de envejecimiento de
nuestra piel debemos conocer los cambios que está sufriendo el
órgano más importante de nuestro cuerpo. Uno de los más evidentes
es que la subdermis, o cojín de grasa, se adelgaza mientras que la
producción de colágeno y elastina disminuye considerablemente. Así
mismo, la dermis se va afinando haciendo que la piel pierda
elasticidad y se torne más vulnerable.
En esta etapa las arrugas comienzan a profundizarse, cambia la
apariencia de la piel tornándose opaca y con una pigmentación
irregular producto, en gran medida, de una acumulación de células
muertas. Ante éste panorama, completamente natural, la respuesta para
aminorar los efectos del envejecimiento en la piel es el cuidado
diario y preventivo, indispensable a cualquier edad. Como parte de una
rutina usted debe practicar lo siguiente:
Usar bloqueador solar. Tomar ocho vasos de agua diariamente.
Consumir una dieta balanceada, rica en fibra, baja en grasa, sal y
carbohidratos. No fumar y reducir el consumo de bebidas alcohólicas.
Descansar adecuadamente y aprender a controlar el estrés. No consumir
medicamentos sin supervisión médica. Comprometerse con una rutina de
ejercicio moderado. Solicitar asesoramiento médico sobre terapia
hormonal.
El ejercicio promueve la circulación, lo que a su vez ayuda a
oxigenar la piel estimulando la eliminación de toxinas e impurezas.
De esta forma, su piel estará más propensa a recibir los beneficios
de una buena loción humectante, vital para que su cuerpo, manos y
pies luzcan hidratados y suaves.
Como parte de su rutina de belleza, elimine las células muertas
usando diariamente productos que contengan ácido glicólico, para
minimizar las líneas finas y las pequeñas arrugas en el rostro. Así
mismo, use productos a base de vitaminas antioxidantes solubles en
agua, de rápida absorción.