Pocos
temas han causado tanta controversia en el mundo de la belleza como lo
es el de la celulitis. Por años la comunidad médica ha señalado que
la celulitis no es otra cosa que grasa acumulada que sólo puede ser
combatida por medio de ejercicios y dietas.
Sin embargo, muchas mujeres que no confrontan problemas de
sobrepeso acuden constantemente a los salones de estética en busca de
tratamiento y productos que puedan ayudar a eliminar esta fea
condición.
Pero la triste realidad es que de un 80 a un 90% de las mujeres
tendrán celulitis cuando lleguen a la adolescencia. Así que nos
preguntamos: ¿Qué es esto que llamamos celulitis?
La palabra celulitis surgió en Europa hace unos 150 años, desde
entonces se han realizado cientos de estudios que se han dado a la
tarea de estudiar la estructura del tejido celular. Como resultado de
algunas de dichas investigaciones, es fácil concluir que la celulitis
es mucho más que grasa ordinaria y que para luchar contra dicha
condición es vital entender todos sus aspectos: cómo es su
estructura y cuáles son las causas que la producen.
¿Qué es?
Nos guste o no, nuestra piel está cubierta por una capa de grasa
que la protege de la temperatura y los golpes, le da forma a nuestro
cuerpo y, más importante aún, nos sirve de energía.
En los años 1970, en un intento por conocer mejor la celulitis y
su relación con la grasa, los doctores norteamericanos, Nurnberger y
Muller se dieron a la tarea de realizar múltiples estudios para
examinar la estructura de la piel y los componentes de las células
grasas. Tras sus investigaciones, hallaron que la capa superior del
tejido subcutáneo o hipodermis en los cuerpos femeninos consistía de
unas pequeñas cámaras rellenas de células de grasa separadas por
paredes verticales de tejidos conectivos. Estas cámaras eran débiles
y se colapsaban fácilmente. Cuando se les aplicaba presión como
resultado de poseer libras en exceso, retención de líquidos o falta
de fuerza debido a poco o ningún ejercicio, se provocaba un cambio
drástico en la apariencia de la superficie de la piel.
¿Cómo se forma?
En la formación de la celulitis existen varias etapas. La primera,
la cual no es perceptible al ojo humano, envuelve el deterioro de la
dermis y cambios en la calidad de los capilares, los cuales comienzan
a romperse perdiendo parte de su función. Por otra parte, las
células grasas comienzan a engrosar con lípidos aumentando hasta
tres veces su tamaño normal. Como consecuencia, las células grasas
también comienzan a deteriorarse, al llenarse de fluidos mayormente a
causa del rompimiento del sistema capilar.
A medida que prosigue el deterioro dermal, el sistema
microcirculatorio continúa decayendo. Esto hace que las células
grasas sigan ensanchándose y apretándose entre sí haciendo más
difícil la circulación. En este estado no es raro que comiencen a
aparecer en la dermis las primeras señales. En la medida en que los
fluidos se acumulas, la "piel de naranja" se hace cada vez
más evidente.
¿Qué la causa?
No existe una sola causa para la aparición de la celulitis, ya que
en realidad son varios los factores que provocan la aparición de la
"piel de naranja". Según los médicos norteamericanos Dr.
J. Sherwitz y Dr. Braum Falco, la más evidente de ellas lo es la
retención de líquidos en el tejido adiposo del cuerpo. Junto al
recrecimiento de las células grasas, el tejido celulítico muestra
una clara evidencia de invasión de fluido en las fibras de los
tejidos conectivos de las capas superiores de la piel, ya que no
solamente retienen el líquido que evidentemente causa hinchazón en
los muslos, caderas y abdomen, sino que también las toxinas que se
acumulan en ellos destruyen el colágeno y las fibras de elastina que
ayudan a mantener la piel suave y firme.
Ambos médicos opinan, que en la medida que envejecemos estas
proteínas comienzan a perder su flexibilidad provocando falta de
firmeza lo que va estrechamente de la mano con una pobre circulación
y por ende en la formación de celulitis.
¿Qué puedo hacer?
Además de recurrir a dietas y ejercicios son pocas las opciones
que existen para reducir efectivamente la celulitis. Una de ellas es a
través de la aplicación de un masaje adecuado. Este es conocido como
el masaje de drenaje linfático. Creado por el Dr. Emil Vodder, es de
movimientos suaves y rítmicos, y tiene como fin estimular el flujo
linfático y atacar de manera directa las causas que provocan la
aparición de la celulitis.
Se recomienda que este tipo de masaje se haga dos veces en semana
para obtener resultados adecuados y que sea aplicado por un
profesional entrenado de forma que este tipo de terapia resulte
provechosa.
Otra alternativa son los aceites aromáticos, los cuales también
estimulan la circulación y el movimiento linfático. Algunos de los
más recomendados son el aceite de eucalipto, limón, lavanda, salvia,
romero, enebro, geranio y verbena. Su uso en conjunto con el masaje de
drenaje linfático puede resultar altamente efectivo.
Sin embargo, aunque nuestros conocimientos sobre la celulitis han
aumentado considerablemente a través de los años, sin duda alguna es
mucha la investigación científica que al respecto queda por hacer.
En el Centro Avanzado Ileana Irvine, nos mantenemos al tanto de los
más recientes estudios así como técnicas que pueden ayudar en la
reducción de este problema que tanto aqueja a la mujer
puertorriqueña.
La autora es esteticista
clínica y propietaria del Instituto
Ileana Irvine.
|