legó
un nuevo año y con él miles de resoluciones que nos prometemos
cumplir. Una y otra vez repetimos que este año sí, que no vamos a
fallar y que todo será diferente. ¿Cuántos años no has dicho lo
mismo? Tal vez, incluso este año no has querido ni siquiera
proponerte algo porque piensas que como siempre no lo vas a lograr.
Sin embargo, todo lo que hace falta es organización simple y
llanamente, organización.
A través de los años gracias a mi trabajo he tenido la
oportunidad de conocer muchas mujeres que como tú desean verse y
sentirse mejor. Cada año se formulan metas que son alcanzables pero
al no diseñar un plan de acción, fracasan en el intento. En muchos
casos se levantan un día ansiosas y desencantadas y caen presas de un
arrebato que las lleva a tomar medidas drásticas que siempre lastiman
la autoestima y el bolsillo.
Estos arrebatos son bastante comunes: compras de cientos de
dólares en cremas "milagrosas" que luego tiramos a la
basura, membresías costosas en gimnasios que visitamos sólo un par
de veces, dietas "rápidas" que nos dejan débiles,
hambrientas y en el mismo punto del principio...en fin tú y yo nos
sabemos todas las historias.
Para que logres tu meta con éxito antes que nada debes saber lo
que quieres y tener una actitud positiva, lo demás es logística.
Corta de una vez y para siempre con los arrebatos, dale paso a la
razón y a la paciencia. En este artículo encontrarás algunas
orejitas y los pasos que por mi propia experiencia he comprobado que
son necesarios para que todas las resoluciones de Año Nuevo se
conviertan en realidad.
Simplifícate la Vida
Por suerte vivimos en una era minimalista lo que nos ayuda a
simplificarnos la vida. En el campo de la belleza puedes aplicarlo
fácilmente. ¿Lo básico? Para el cuidado de tu piel: la limpieza,
usar un tónico y filtro solar.
En el área del maquillaje selecciona los 2 colores que más te
favorezcan entre los que están de moda. Procura que combinen con la
ropa y accesorios que usas a diario. Así, con dos lápices labiales,
dos esmaltes para uñas y así sucesivamente tendrás justo lo que
necesitas.
Vela que cada cosa que compres tenga un propósito, estudia bien
las compras que haces ya que son una inversión que afectan tu
presupuesto y tu piel. No compres productos simplemente porque estén
en especial, sean baratos o por impulso. El dinero que desperdicies lo
vas a necesitar para comprar lo que realmente necesitas.
Limpia tu closet, las gavetas, haz ese resaque que hace tiempo
llevas planeando. No te engañes pensando que te vas a poner algo que
llevas años sin usar. Hoy en día es muy importante tener espacio y
saber organizarnos, son los dos elemento que nos ayudan a permitirnos
dedicar más tiempo a lo que realmente es importante y nos gusta.
UNA LISTA DE PRIORIDADES
Antes de empezar cualquier proyecto se establecen las prioridades.
Debemos ponernos el sombrero de empresarias y emprender el asunto de
nuestras metas personales con la misma precisión de un negocio
importante. Realmente; ¿no eres tú misma el negocio más importante
que emprendes día a día? Por tanto, al determinar tus prioridades,
haz una lista de aquellas áreas que realmente deseas darle énfasis y
con las que te vas a comprometer.
Luego de hacer la lista asígnale tiempo a cada una de esas
prioridades. Sí, leíste bien, tiempo, no dejes tus prioridades al
azar y asígnales tiempo como el que asignas para las tareas diarias.
Toma el calendario y determina mes por mes cuál será tu meta. Ya
fijada la meta del mes divide ese mes entre las etapas necesarias para
lograr tu meta a saber: primera etapa, Investigación; segunda etapa
Tomar Acción; tercera etapa, Incorporación a la rutina diaria.
Primera Etapa: Investigación
Dedícale de una a dos semanas a la Investigación. Al terminar tu
Investigación debes haber logrado tener información suficiente para
decidir la mejor manera para lograr tu objetivo y tener un presupuesto
asignado.
Debes conocer todo lo que puedas sobre los temas relacionados a tus
metas, y el tiempo que usualmente duran los tratamientos y/o métodos
para lograr tus propósitos. Busca información tratamientos,
prevención, causas, efectos, motivos y circunstancias. ¿Captaste?
Empápate de tu caso como si fueras un detective al acecho del
culpable.
También, averigua los precios que hay en el mercado para los
diferentes elementos que necesitas para lograr tu propósito. De esta
forma podrás asignar un presupuesto para cada meta. Para que este
presupuesto sea preciso debes calcular cuánto tiempo durará el
producto y lo necesario para mantenimiento. Una vez tengas determinado
tu presupuesto síguelo al pie de la letra. Este es el secreto para
las que no cuentan con un presupuesto muy amplio, hacer un plan que
incluya un presupuesto realista y recuerda, nada de arrebatos.
Segunda Etapa: Toma Acción
Ya tienes tu lista de prioridades, estás bien informada sobre el
tema, tienes tu presupuesto y tu plan de acción. ¿Cuánto tiempo
debes dedicar a esta etapa? Todo depende de tu meta en sí misma. Si
deseas adelgazar 20 libras eso no se hace en una semana pero sí el
empezar a cambiar tus hábito de acuerdo al método que vas a
utilizar. Pero sí debes dedicar una o dos semanas a adaptar el nuevo
sistema, conocerlo y hacerlo parte de ti. Es como cuando siembras una
planta nueva, debes cuidarla y atenderla hasta que eche raíces. Una
vez tu nueva rutina se convierta simplemente en rutina, será como a
la planta, sólo deberás darle mantenimiento.
Tercera Etapa: Mantenimiento
Se dice fácil, pero aquí es donde muchas fallamos. Tienes que
continuar con lo que te ha dado resultado e irlo ajustando a tus
necesidades. Por ejemplo, si tu meta es controlar el acné, una vez lo
logres debes seguir cuidando tu piel del sol, usar productos no
comedogénicos, mantener la piel muy limpia y visitar tu dermatólogo
o clínica de estética regularmente. No es borrón y cuenta nueva, es
vivir de acuerdo a lo aprendido.