La primavera y los sentidos
Por Liz Miranda González
No hay duda de que una de las épocas más bellas del año es la primavera, es el momento en que salen las flores, los paisajes coloridos y los olores cautivantes. Es el momento estacional en que la naturaleza florece y se expande, trayendo consigo el polen y los cambios de temperaturas, causando entre los seres humanos las llamadas alergias.

Las alergias, también conocidas como hipersensibilidad, se definen como una sensibilidad anormal a una sustancia o materia que generalmente es tolerada y considerada no dañina. Aunque muchas de nuestras defensas se deben a las constantes sustancias extrañas a las que nos exponemos, las alergias son reacciones inmunes exageradas que causan daños y molestias, y que difieren de nuestras inmunizaciones naturales.

En la primavera el polen de las plantas es llevado por el viento que transporta estas microscópicas partículas procedentes de hierbas, arbustos y árboles hasta distancias de casi 500 kilómetros. Debido a su insignificante peso pueden permanecer en el aire durante largas horas, llegando así hasta las vías respiratorias del ser humano, donde por una alteración del proceso inmunológico, el organismo se defiende irritando las mucosas y dando lugar a los molestos procesos alérgicos. El polen no sólo entra a la casa o la oficina por las puertas y ventanas, sino que también se enreda en el pelo y en la ropa llegando así hasta las viviendas o lugares visitados, donde se deposita en los muebles, camas, alfombras, cortinas y sábanas.

Las alergias son tan comunes en ésta época del año que se ha creado una vacuna para tratar de modificar el curso natural de la enfermedad alérgica, impidiendo que al pasar los años ésta enfermedad se desarrolle en un asma u otras complicaciones en las vías respiratorias, según informó La Organización Mundial de la Salud.

             

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