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hay duda de que una de las épocas más bellas del año es la
primavera, es el momento en que salen las flores, los paisajes
coloridos y los olores cautivantes. Es el momento estacional en que la
naturaleza florece y se expande, trayendo consigo el polen y los
cambios de temperaturas, causando entre los seres humanos las llamadas
alergias.
Las alergias, también conocidas como hipersensibilidad, se definen
como una sensibilidad anormal a una sustancia o materia que
generalmente es tolerada y considerada no dañina. Aunque muchas de
nuestras defensas se deben a las constantes sustancias extrañas a las
que nos exponemos, las alergias son reacciones inmunes exageradas que
causan daños y molestias, y que difieren de nuestras inmunizaciones
naturales.
En la primavera el polen de las plantas es llevado por el viento
que transporta estas microscópicas partículas procedentes de
hierbas, arbustos y árboles hasta distancias de casi 500 kilómetros.
Debido a su insignificante peso pueden permanecer en el aire durante
largas horas, llegando así hasta las vías respiratorias del ser
humano, donde por una alteración del proceso inmunológico, el
organismo se defiende irritando las mucosas y dando lugar a los
molestos procesos alérgicos. El polen no sólo entra a la casa o la
oficina por las puertas y ventanas, sino que también se enreda en el
pelo y en la ropa llegando así hasta las viviendas o lugares
visitados, donde se deposita en los muebles, camas, alfombras,
cortinas y sábanas.
Las alergias son tan comunes en ésta época del año que se ha
creado una vacuna para tratar de modificar el curso natural de la
enfermedad alérgica, impidiendo que al pasar los años ésta
enfermedad se desarrolle en un asma u otras complicaciones en las
vías respiratorias, según informó La Organización Mundial de la
Salud.