La Sociedad
La historia de nuestros protagonistas es como la trama de esas películas que mientras avanzan se ponen cada vez más apasionadas. Una historia hecha como un alquimista, cuyas pociones de emoción, sorpresa y romanticismo en dosis y pizcas que solo el público sabe mágicamente mezclar, convergen en todo lo necesario para simplemente gustar.

Y la historia comienza así… Pablo Fernando Castro (27), tranquilo estudiante, llega a encontrarse con Daniel Alejandro Guerrero (25), que a 900 kilómetros de distancia hacía maletas para probar suerte en el fútbol profesional de la capital, mientras construía sueños y goles repasando los primeros textos de su afición por el teatro y la comunicación escénica.

Fue Pamela la hermana de Daniel, quien le presentó Pablo – guitarra en mano – por entonces un esmirriado muchacho que también construía sus propias canciones.

Pablo se entusiasmó con la voz de Daniel cayendo sobre sus temas y sin quererlo, el camino estaba trazado para que el principio de los noventa naciera LA SOCIEDAD más exitosa en el ámbito musical chileno.

Fanáticos de la música anglo y latina, coleccionistas inagotables de discos nuevos y viejos, auditores de tan amplio como disímil espectro, como por ejemplo Queen, Duncan Dhu, Aztecamera, John Lennon, E.L.O., The Cash, Leo Dan o Bosé; LA SOCIEDAD enfiló hacia un derrotero que muy pocos pueden siquiera aproximarse: cuando hacen un disco y reúnen una veintena de temas, se presenta siempre un problema: ¿qué dejar afuera?