
Marta Matos |
Nos conocimos un verano. Ella
era la maestra de dibujo y yo la estudiante universitaria en unas solitarias vacaciones de
búsqueda y exploraciones. Siempre me había gustado el dibujo pero esta era mi primera
clase en la materia y el temor me invadía. Pero no tenía por qué temer, pues Marta
Matos junto a su maestra asistente Miriam García, hicieron del taller una maravillosa
aventura que todos pudimos disfrutar. Porque para Marta, todos tenemos talento "sólo
hay que darle la oportunidad para que cuaje, porque el talento está ahí". Y así,
como un designio del destino nos volvimos a encontrar a través de la Internet.
Esta vez conversamos, en su acogedora galería, estudio, y salón de clases en el Viejo
San Juan. Su espacio de creación le ha llamado Galería Arte Luna, un espacio que
comparte con sus estudiantes porque aunque Marta no se halla dado cuenta, es maestra de
nacimiento. Claro está, Marta es una excelente artista plástica quien fue educada por
los mejores artistas del país y quien pudo ser parte de la época de oro del grabado
puertorriqueño. Todo esto, a pesar de haber estudiado ciencias políticas y de haber
dedicado buena parte de su vida al estudio de y al trabajo social. Una mujer brillante que
por su capacidad intelectual se vio obligada a ser uso de esta en una carrera
convencional. Esta es una de las vidas de Marta, la de la intelectual, sumida entre
libros, procesando el néctar de la enseñanza que se brindaba abundante en esa época
gloriosa de la Universidad de Puerto Rico.
Su otra vida, la de artista, comenzó desde pequeña cuando decidió comenzar a tomar
clases de dibujo y pintura con el maestro Frank Cervoni. Más adelante fue alumna de la
gran artistas Cecilia Orta. Marta nos relata, "un día Cecilia Orta nos llevó a
todos los de la escuela a la YWCA. Eramos como 200 estudiantes y de todos ellos me quedé
yo". Marta cursaba el séptimo grado y desde ese momento en adelante doña Cecilia
Orta se convirtió en eje importante de su educación artística en todo el sentido de la
palabra. Marta Matos recorrió muchos caminos con Cecilia Orta y su Taller ambulante. Un
carrito como de piraguas, pero más grande, en el que guardaban y de donde sacaban, todo
lo necesario para dar su taller. Marta luego continuó con sus propios talleres ambulantes
que la llevaron por museos, galerías y espacios públicos hasta encontrar un lugar en
donde detener su camino, aquí en su Galería Arte Luna.
Marta ha vivido vidas
paralelas y entrecruzadas porque en un momento dado, la artista se sumergió entre libros
de ciencias políticas y en el mundo del trabajo social, pero siempre asomándose al arte.
"Después de terminar el bachillerato tomé unos cursos de arte pero antes no porque
quería realmente dedicarme a mis estudios. Luego tomaba cursos de arte, talleres, pero no
quería mirar mucho hacia allá porque sabía que desviaría mi camino." En esos
paréntesis en que se permitía formar parte del mundo de las artes participó en el boom
del grabado serigráfico en Puerto Rico en el Taller Pachín Marín junto a Francisco
Maldonado y en la Galería Campeche de Domingo García. También, tomó cursos de
escultura con Joe Suárez y Luisa Geigel y de grabado con su mentor el maestro Alicea en
la Escuela de Artes Plásticas, además de asistir a diversos congresos de arte.
En su tiempo libre Marta se dirigía al Viejo San Juan, como muchos jóvenes de su
generación. Fue parte de las tertulias en La Tierruca, La Danza y en El
Laberinto, en donde se daban cita artistas de la música, las artes plásticas, el
teatro y las letras. Comió tacos al son de música puertorriqueña de cuatro en el
célebre México en Puerto Rico y compartió con René Marqués, mientras
escuchaba la danza Margarita, en los Hijos de Borinquen. "Aquí fue donde
Julia (de Burgos) y Sylvia (Rexach) salieron de sus libros y de los papeles, al
mundo." Este era un ambiente de efervescencia en donde San Juan servía de escenario
a obras de teatro, trovadores, exposiciones de arte e inolvidables tertulias, Marta
recuerda como, "se recitaban poesías de Cesar Vallejo y Alfonsina Storni por las
calles". Hoy en día todo esto se ha perdido y como dice Marta "los jóvenes
vienen a San Juan sin saber a lo que vienen". Cuando finalmente decidió dedicarse de
lleno al arte estudió un bachillerato en grabado en la Escuela de Artes Plásticas y el
resto es una historia que se sigue escribiendo.
Entre los temas que apasionan a la artista son los gatos, e incluso, aún la gente la
reconoce como la Marta Matos was a gato, many many years ago! Esta frase recorrió el mundo
entero, sirvió de tema para programas radiales y artículos de prensa y se convirtió en
un refrán con el que la gente se saludaba. Marta relató, que todo surgió por una broma
anónima que le hicieran mientras era artista residente de Altos de Chavón. Allí,
alguien colocó en los tablones de edicto de Altos de Chavón una postal de Mona Lisa con
cara de gato que tenía escrito a mano la ya famosa frase. Tiempo más tarde, Marta
Matos was a gato, many many years ago fue el nombre de la exposición de dibujos al
carboncillo de su gata Sasa, que presentara en la Casa Alcaldía del Viejo San Juan. Para
aquellos que se pregunten, los autores de la broma confesaron su osadía y la autora
principal, la joven artista neoyorquina Elizabeth Grajales, también residente, fue
penalizada a pagarle un café a los siete artistas residentes de Altos de Chavón.
Marta hace uso de toda la gama de técnicas disponibles para hacer arte, desde el
lápiz, los pasteles, las acuarelas, el carboncillo, el acrílico, los grabados y
mediomixtos, entre otros. Le gusta experimentar con texturas logrando amalgamarlas
magistralmente a la superficie que trabaja. Imágenes abstractas o figurativas, temas
ingenuos, alegres, infantiles, esotéricos, fantasiosos o cruelmente reales, líneas
genialmente sencillas o líneas intensamente trabajadas. Es una artista completa que ha
participado en Bienales de Grabado, en colectivas e individuales, ha expuesto local e
internacionalmente, y como ya habíamos dicho antes, es una excelente maestra.
 |
El enseñarle a otros el camino para desarrollar su particular creatividad, es una de
las mayores satisfacciones de Marta Matos. Seguramente, sino se hubiese dedicado a este
tipo de enseñanza estaría dando clases de inglés, español o matemáticas, porque esa
es su otra vida. Su labor ha cosechado grandes frutos. En la Galería se pueden apreciar
magníficas piezas de artistas producto de su taller, como Cristina Sánchez y Carmen
Inés Dávila. Los talleres también han producido un grupo de excelentes arquitectos,
gracias a que en los mismos se tocan temas relacionados a la arquitectura. En ellos
participan personas de todas las edades, quienes descubren su carrera futura o una nueva
carrera que puede cambiar el rumbo de sus vidas. Además de dibujo, pintura y grabado se
ofrece un curioso taller de Construcción de aviones en madera balsa, un oficio que ya se
ha quedado en el olvido. La Galería, además, organiza exposiciones colectivas varias
veces al año, destacándose la de Navidad en donde se combinan artistas jóvenes con
otros ya conocidos.
En las noches de Galerías, la Galería Arte Luna revive los años de bohemia del Viejo
San Juan con tertulias de cuento y poesía a la que asisten declamadores, músicos,
cantantes aficionados y por supuesto escritores. Se la pasan tan bien que usualmente
reciben el amanecer entre versos e historias. Las escritoras Rubis Camacho y Helga
García, quienes asisten regularmente a las tertulias, recientemente recibieron un premio
otorgado por la Comisión de Asuntos de la Mujer de España, por su cuento Yo no tuve
una abuela ejemplar. El cuento, dirigido a los niños debía ser de contenido
no-sexista y en el que los roles no estuviesen clásicamente definidos. Si quieren
disfrutar de este magnífico cuento, no se pueden perder la tertulia en la Galería Arte
Luna, la próxima noche de Galerías, cuando las autoras compartirán su cuento con los
presentes.
Antes de despedirnos di
un último vistazo al espacio que ha llenado Marta con sus pinturas, papeles, obras,
aviones, frutas, caballetes, pinceles y toda una lista de objetos dejados con prisa en una
esquina. Señal de que allí se trabaja, de que allí se enseña, de que allí se puede
tocar, jugar y hacer. Quedan en mi memoria estas señales de espacios habitados y pienso
en lo que hemos hablado
"Las místicas hay que recuperarlas, no sé cómo, pero
hay que recuperarlas", dijo Marta al respecto de los momentos memorables que tuvo
oportunidad de vivir junto a artistas e intelectuales en su juventud. Sin embargo, me
parece que en vez de una frase de añoranza, esboza el ideal que define a la Galería Arte
Luna como un espacio propicio para la creación, no sólo de arte sino de nuevas
místicas. Y tal vez, no pueda recuperar las místicas perdidas, pero pueda ser parte del
nacimiento de otras nuevas. Sí, una vida más para Marta Matos.
Marta Matos se encuentra
regularmente en su taller-galería, la Galería Arte Luna en la calle Luna
357 en el Viejo San Juan. La Galería está abierta regularmente
los domingos de 2 a 5 de la tarde, martes de 10 AM a 12 M y de 6 PM a 9 PM, y los sábados
de 10 AM a 4 PM. Para otros días y horas llamen antes para coordinar una cita. Pueden
comunicarse con ella en el (787) 725-8720 o en su dirección
electrónica: luna357@yahoo.com.
|
Lecturas
recomedadas |

'Puerto Rico arte e identidad' editado por
la Hermandad de Artistas Gráficos de Puerto Rico y publicado por la Editorial de la
Universidad de Puerto Rico en 1998. Este libro es un excelente recurso, escrito en
español y en inglés, para todo el que quiera conocer más sobre la creación artística
en Puerto Rico. |
|
| 1. La pintura puertorriqueña por Juan Antonio Gaya
Nuño, publicado por el Centro de Estudios Sorianos en 1994. |
| 2. Las artes visuales puertorriqueñas a finales del siglo XX,
editado por Adlín Ríos Rigau, publicado en 1992. |
|
|