Carteles de Puerto Rico para
el mundo
por Yelena M. Rivera Vale


Julio Rosado del Valle
Desde las nubes, 1950
serigrafía

El cartelismo en Puerto Rico es propiamente una escuela nacional que ha producido brillantes exponentes y deslumbrantes carteles, y es hoy por hoy la principal aportación del país en la historia del arte. El cartelismo representa, por otro lado, uno de los mejores instrumentos para experimentar, desarrollar y maximixar las posibilidades de las técnicas del grabado, en manos de los mejores artistas de la Isla. Carteles y más carteles han transgredido su misión inicial comercial, para transformarse en maravillosas obras de arte que funden de manera genial la imagen con la palabra.


Lorenzo Homar
El Instituto de Cultura en el Sesquicentenario de las cortes de Cádiz, 1963

El cartel a nivel internacional se utiliza para anunciar un producto o servicio, con puro fin comercial. En Puerto Rico el cartel se ha utilizado también como medio publicitario pero con fines particulares y específicos como los son, exposiciones de arte o de historia, conciertos, representaciones teatrales, celebración del aniversario o centenario de algún personaje ilustre. El cartel puertorriqueño, contrario al de otros países, se ha desarrollado con fines culturales, políticos y educativos. Además, aunque hereda las técnicas del cartel francés su estilo es propio sin recibir influencias de Estados Unidos ni Europa.

Los primeros carteles fueron editados por la División de la Educación de la Comunidad (DIVEDCO) allá para el 1950. Estos se producían con fines culturales y educativos al igual que todo el material que produjo esta institución en los que se incluían libros, folletos, libros y películas. Precisamente, muchos de los carteles que se crearon fueron con el propósito de anunciar estas películas, otros llevaban mensajes educativos al pueblo, y otros por su parte, anunciaban los concursos de aguinaldos con temas alusivos a la temporada navideña. Estos carteles se realizaban en la técnica de la serigrafía introducida a la DIVEDCO por Irene Delano.


Manuel Hernández
Acevedo

Felicidades, 1970
Serigrafía

El uso del cartel se consolidó como medio eficaz de llevar un mensaje y fue así como se continuó desarrollando al crearse el Instituto de Cultura Puertorriqueña. Simultáneamente otras instituciones públicas como el Museo de la Universidad, el Centro de Arte Puertorriqueño, el Ateneo Puertorriqueño, además de instituciones privadas y otros organismos continuaron comisionando y produciendo carteles. Desde sus inicios la escuela de cartelismo puertorriqueña demostró originalidad, calidad y cantidad en producción, como genialidad en su arte y técnica. No es de extrañarnos que en poco tiempo se le catalogara tan buena como las ya veteranas escuelas de Suiza y Francia.


Antonio Martorell
Mariana o el alba, 1965
serigrafía

El fenómeno de una escuela de cartelistas tan prominente como la puertorriqueña se puede explicar al notar que los mejores pintores y artistas del país se dieron a la tarea de dedicarse en cuerpo y alma al cartel. Lorenzo Homar, Irene y Jack Delano, Tufiño, Cajigas, Myrna Báez, Carlos Raquel Rivera, Isabel Bernal, Antonio Martorell y Antonio Torres Martinó son sólo alguno de los nombres de virtuosos artistas que han desplegado su duende y oficio en el cartel. Carteles que ya son parte de nuestra historia de arte, carteles de un valor incalculable. Como bien nos dice Juan Antonio Gaya Nuño en su libro La pintura puertorriqueña: "Hay que ser pintor, y pintor de verdad, y pintor artesano, para hacer un buen cartel. Y el mejor resumen de la pintura puertorriqueña más beligrante está aquí, en esos papeles de colores que se fijan en un muro. Y que lo ennoblecen durante el tiempo que el sol o la lluvia lo toleran."


Luis Alonso
Idioma e identidad,1981
sergrafía

Teresa Tió en su ensayo, incluido en el libro Puerto Rico arte e identidad, El cartel: Arma de resistencia cultural nos señala otra razón por la cual el cartel puertorriqueño sobresale en el ámbito internacional: "Entre los variados aspectos en que nuestro cartelismo ha alcanzado singular posición mundial, se encuentra el maridaje entre la imagen y el texto. Como ha dicho en diversas ocasiones Lorenzo Homar, el decano del cartelismo nacional, ‘para mí las letras son formas preciosas’. Bajo ese signo, se creó una escuela puertorriqueña del cartel, unos rasgos únicos, que le otorgaron visa permanente en el escenario del cartel internacional."

El cartel ha dejado una huella profunda no sólo en la historia del arte puertorriqueño sino también en la historia de Puerto Rico. Teresa Tió en su ensayo (et. al) afirma lo que exponemos: "Estudiar el cartel es, pues, una de las maneras más elocuentes de entender la sociedad puertorriqueña, de tomar el pulso a la actividad cultural, y de conocer la expresión creadora de los artistas plásticos, ya que el cartel ha sido tanto receptor como transmisor de ideas estéticas."

En los umbrales del siglo 21, el cartel puertorriqueño, como en otros países, se ha transformado y ya no aguanta sol ni sereno. Se realiza para eventos especiales o para recaudar fondos, y se coloca en el hogar o en la oficina. Se ha transformado, pero no desaparecido, ya que es imposible que desaparezca esta expresión artística, que ya forma parte del tejido íntimo de la sociedad puertorriqueña.

 

Los siguientes libros fueron consultados por la autora:
Gaya Nuño, Juan Antonio: La pintura puertorriqueña. España: Centro de Estudios Sorianos, 1994
Hermandad de Artistas Gráficos de Puerto Rico: Puerto Rico arte e identidad. Río Piedras, PR: Universidad de Puerto Rico, 1998

En nuestra próxima edición visitaremos varias galerías de Puerto Rico.

Ediciones anteriores
1.2 - 20 de febrero de 1999
Grabando el arte bajo suelo boricua
 
Lecturas
recomedadas

Las ilustraciones de este artículo fueron tomadas del libro 'Puerto Rico arte e identidad' editado por la Hermandad de Artistas Gráficos de Puerto Rico y publicado por la Editorial de la Universidad de Puerto Rico en 1998. Este libro es un excelente recurso, escrito en español y en inglés, para todo el que quiera conocer más sobre la creación artística en Puerto Rico.

1. La pintura puertorriqueña por Juan Antonio Gaya Nuño, publicado por el  Centro de Estudios Sorianos en 1994.
2. Las artes visuales puertorriqueñas a finales del siglo XX, editado por Adlín Ríos Rigau, publicado en 1992.


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