La morosa
No te creas que hay una sola muerte. Hay muchas maneras de morirse y
quizás la peor no sea la inevitable. De la inevitable no se salva
nadie, pero es la muerta lenta, esa que nos acaece cada día, esa que
nos va exterminando poco a poco, a la que hay que temer. Se parece a
una corrida de toros. A la parte del espectáculo en que el
banderillero le va metiendo banderillas al toro, a la sangría de los
momentos en que el picador hurga el lomo de la bestia para debilitarla
ante la vida (continúa)