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The Lost Museum
Libro de puertorriqueño
estremece los mercados del arte en Europa y Estados Unidos
Un periodista puertorriqueño
que se crió entre la calle De Diego en Río Piedras y la urbanización Baldrich, es la
figura principal de un importante juicio que se celebra en París, y que ha estremecido el
negocio que realizan artistas y un sinnúmero de museos de Europa y Estados Unidos. El
periodista es autor de un libro sobre el saqueo de obras de arte durante la Segunda Guerra
Mundial. Héctor Feliciano, autor del libro - The Lost Museum - detalla en el polémico
libro, que más de 20 a 30 mil obras de arte, incluidas pinturas de Rembrandt, Vermeer,
Degas, Cézanne y Picasso pasaron de funcionarios alemanes, inescrupulosos vendedores del
arte y casas subastadoras a manos de coleccionistas privados y museos de diversos países.
Feliciano fue demandado por los herederos de Georges Wildenstein, un negociante de objetos
de arte franco-judío, quienes alegan haber sufrido daños por el libro de 300 páginas y
60 ilustraciones, porque los vincula con una persona que hizo negocios con los nazi. Los
hijos de Wildenstein, Daniel y sus nietos Alec y Guy, reclaman un millón de dólares a
Feliciano por haber "ahuyentado a muchos clientes y causar daño comercial".
Feliciano, por su parte ha presentado una contrademanda por 180 mil dólares, alegando
"acción abusiva para desacreditarlo". En el libro se mencionan las obras
robadas que habían desaparecido de Francia cuando en ese país se produjo el mayor saqueo
por los nazi durante la guerra. La mayoría apareció posteriormente en Europa y Estados
Unidos, según el escritor. En toda Francia saquearon unas cien mil obras, un estimado
bastante conservador de Feliciano, que lo lleva a concluir que todavía hay un 20 por
ciento de estas, que no ha regresado a sus dueños. Las mismas fueron detectadas por el
autor del libro, en los museos franceses, alemanes, suizos, españoles, estadounidenses y
en casas de subastas que las han vendido sin preocuparse de su historia. Las obras las
robaron en París, desaparecieron durante años y después, transcurridos 10 ó 15 años
de la guerra, reaparecieron y empezaron a ser utilizadas de manera - normal - en los
mercados del arte. Feliciano, también encontró dos mil obras saqueadas, en los museos
franceses, que todavía están allí, donde los encargados se niegan a hacer una
investigación para determinar a quién pertenecían. El escritor tuvo que hacer el
inventario, con la historia de cada una de estas obras y empezó a encontrar dueños a
quienes les habían robado las mismas.
Hubo mucho revuelo cuando los museos "Louvre", "D'Orsay",
"Pompidou", y "Versalles" decidieron exponer las obras robadas,
mencionadas por el puertorriqueño en su libro, para que la gente las vieran.
El
libro le tomó de seis a siete años completarlo, con mucha perseverancia "porque
cuando empecé no había ni un sólo libro sobre el tema, lo que quiere decir que no
había nada en qué basarme sobre el tema", dijo Feliciano. "Tuve que trabajar
con documentos y libros de memorias de gente que había vivido la época, pero que no eran
una visión global", expresó el periodista, quien ha trabajado temas culturales
desde Francia para el "Washington Post" y "Los Angeles Times".
"Tuve mucha dificultad para obtener archivos abiertos en Francia, porque muchos de
estos archivos de la guerra todavía están cerrados al público, por lo tanto tuve que
combinar documentos, archivos y entrevistas", explicó el autor de "Le musée
disparu", título del libro en francés. Para el libro, Feliciano entrevistó a más
de 200 personas lo que quiere decir que pudo haber realizado miles de entrevistas, porque
a muchas de estas personas las entrevistó más de cinco veces. Fue un trabajo que tomó
mucho tiempo, de gran perseverancia y en el cual el autor tuvo que invertir dinero, porque
era de "esas cosas irrazonables que le ocurren a uno, entonces dije: tengo que
hacerlo, tengo que hacerlo y tengo que hacerlo". "También me permitió, un
poco, adentrarme en todo ese período histórico, que para mí era muy interesante, y
reconstruir esa historia; cómo fue que la confiscación tuvo lugar, describirla y además
averiguar dónde estaban esas obras desaparecidas", dijo Feliciano. Cuando salió el
libro, el primer ministro francés Alain Juppe dijo que muchas obras serían devueltas a
sus dueños originales.
Feliciano expresó que siempre en la historia ha habido saqueo y que el saqueo cultural
ha sido un brazo del saqueo militar como parte de la conquista. Dijo que lo han hecho los
españoles en América, los británicos, los franceses, los alemanes y los
norteamericanos. Pero, "lo que digo en el libro, es que las obras fueron robadas por
los nazi hace cincuenta años, lo que quiere decir es que hay gente viva a quien
afectaron, por lo que no es lo mismo que ocurrió hace dos siglos", afirmó el
investigador. Después que Feliciano publicó su libro, muchas familias empezaron a
reclamar sus obras, causando un revuelo en las grandes capitales del mundo donde se llevan
a cabo procesos judiciales en los que utilizan al puertorriqueño como asesor y experto en
arte. El libro "El museo perdido" se publicará en alemán, en japonés y en
coreano, lo que podría convertir a Héctor Feliciano en el primer puertorriqueño
traducido a ese idioma. |